Cine: La vida de Adèle

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Título: La vida de Adèle (La vie d’Adèle – Chapitre 1 & 2)

Director: Abdellatif Kechiche

Año: 2013

Género: Romance. Drama.

Adèle (Adèle Exarchopoulos) tiene quince años y sabe que lo normal es salir con chicos, pero tiene dudas sobre su sexualidad. Una noche conoce y se enamora inesperadamente de Emma (Léa Seydoux), una joven con el pelo azul. La atracción que despierta en ella una mujer que le muestra el camino del deseo y la madurez, hará que Adèle tenga que sufrir los juicios y prejuicios de familiares y amigos. Adaptación de la novela gráfica “Blue”, de Julie Maroh.

Mi opinión

Creo que me va a resultar un poco difícil hablar de esta película porque siento muchas cosas contradictorias cuando pienso en ella, así que voy a dividir esta opinión en dos partes: la primera mencionando las cosas que no me han gustado y la segunda las que sí.

Bien, empecemos por las cosas que no me han gustado (que son unas cuantas):

-En primer lugar está la propia Adèle, se pasa toda la película deprimida, con cara de ser la más desgraciada del planeta aún cuando se supone que tiene que estar feliz. Sonríe pero al mismo tiempo parece que está triste, como si viviera constantemente en un mundo lleno de incertidumbres y nada le llenara por dentro (?). Del mechón de pelo que tenía constantemente en la cara que me ponía tan nerviosa y de sus mocos cada vez que lloraba mejor no comento nada.

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-Los saltos temporales que hacen que no te acabes de situar en la historia. Vale que no te lo tengan que dar todo mascadito y te pongan un rótulo de “tres años después” pero alguna indicación sobre el tiempo que pasa no estaría mal. Al principio de la película Adèle está en el instituto, conoce a Emma y de repente está trabajando de maestra y viviendo con ella. ¿Se supone que ya ha ido a la universidad? ¿Qué ha pasado con sus amigos y con su familia? ¿Saben que está con Emma o lo lleva en secreto? ¿Cuánto tiempo llevan juntas? Demasiadas preguntas. Hay otro momento, hacia la última hora (no diré cuál para no hacer spoiler) que también me descolocó porque no entendía cuánto tiempo había pasado ni qué había ocurrido entre medias. Es como que iba saltando de un momento a otro sin explicarme nada y eso NO me gustó.

-Pasemos a las escenas de sexo. No es que sean abundantes (se pueden contar con los dedos de una mano y te sobran) pero son tan largas, intensas y REALES que me parecieron excesivas y llega un momento que dices: vale ya, basta. Y es que no me gusta ver sexo real en las películas (esto es algo totalmente personal). Ya me ha pasado más veces de estar viendo una peli y no gustarme porque no me interesa ver cómo el tío le introduce el pene a la tía, lo siento pero no. Para eso me voy a una página porno y me ahorro todo lo demás. No me importa que haya escenas eróticas, de hecho Shame es de mis películas favoritas y va sobre la adicción al sexo, hay muchas más escenas de este tipo pero no tienen nada que ver con lo que nos muestran aquí, se puede hacer de forma más sutil sin enseñarlo todo. Como dije en el twitter: no me gusta sentir que estoy viendo porno cuando no es porno.

-La película dura demasiado. Si dura tres horas pero pasan cosas que lo justifique me parece bien pero no creo que este sea el caso. Pienso que lo podían haber resumido más o que durase lo mismo pero nos contase qué pasa en esas lagunas que hay, por ejemplo. Se me hizo muy larga, veía que llevaba dos horas y no podía imaginar qué iba a pasar para que faltase otra más todavía. Acabé agotada y deprimida porque los últimos 60 minutos me parecieron muy intensos y Adèle me contagió con su personalidad depresiva. Esto es así.

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Bueno, pasemos a las cosas que sí me gustaron (y aquí es donde comprobaréis mis contradicciones):

-Adèle en sí me pareció maravillosa, es verdad que quería darle fuerte cuando se suponía que debía estar feliz pero aún así estaba triste, pero ha habido muchos otros momentos en los que esa forma de ser suya estaba justificada. Iba acorde con lo que le pasaba, con su vida. Ella en un principio se siente totalmente perdida, no está cómoda haciendo las cosas que se supone que tiene que hacer, no puede hablar con nadie porque sus amigas la juzgan y se meten con ella. La última hora, la que me agotó y destrozó, me gustó mucho. Y no es que sea masoquista y me guste sufrir, no, es que si de una comedia espero reír y que me ponga de buen humor, de una drama  espero que me haga sufrir y me remueva por dentro. Esta película es muy intensa y emocional, yo también soy un poco así, y si me deprimió y me dejó con ganas de llorar es que me llegó adentro y me transmitió cosas. Esto me gusta porque si la veo y no siento nada pues paso a otra cosa y me olvido de ella.

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-La historia en sí que se nos cuenta me ha encantado, a pesar de todas las cosas negativas que le pueda sacar, la sensación que tengo al final es de haber visto algo que me ha gustado, que me ha transmitido y que ha hecho que se quede en mi cabeza dándole vueltas una vez vista. Es decir, me siento como si no hubieran sabido contar bien lo que pasa con Adèle y Emma, como si estuviera mal ejecutado. Todo esto desde mi punto de vista ignorante ya que no tengo ni idea de cine pero yo ahí lo dejo.

Conclusión: como la entrada me ha quedado muy larga, lo primero quiero darte las gracias si has leído todo este batiburrillo de ideas, necesitaba sacar todo lo que llevaba dentro; y segundo: lo que quiero decir con todo esto es que La vida de Adèle es una buena historia dentro de una película no tan buena. Mi sensación final es que me ha gustado pero hay muchos puntos negativos dentro. Si fuera más corta y diferente en ciertos sentidos estoy segura de que la vería muchas veces más en el futuro, pero tal y como está en la realidad no sé si me atreveré otra vez con ella.

Gracias querido lector por leerme. Si eres de los que ha huido nada más entrar, no pasa, te perdono pero vuelve pronto.

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5 thoughts on “Cine: La vida de Adèle

  1. Miyu 17 marzo, 2014 / 22:59

    ¡¡Yo he leído la entrada entera!! XDDD.
    No tengo mucho que comentarte porque tú ya lo has explicado (y explayado) lo suficientemente bien, pero opino como tú. Lo curioso es que conforme pasa el tiempo siento como más indiferencia hacia esta peli y pienso que porqué le dieron la Palma de Oro… Pero bueno xD.

    • dianastrokes 18 marzo, 2014 / 15:09

      ¡¡Bieeeeen!! Soy muy consciente de que a veces la gente se asusta cuando ve tanta letra junta (aunque mi entrada no es TAN larga, creo) pero veo que no ha sido el caso, me alegro <3 Tampoco entiendo porqué se la dieron xD En fin, muchas veces los críticos/expertos ven cosas que los simples mortales no vemos, será eso xDDD

  2. Misha 17 marzo, 2014 / 23:15

    Ok, te aplaudo bien fuertote! En primer lugar, porque para mi sí fue un hecho relevante que, desgraciadamente, me acompañó durante toda la película: yo también quedé bienharta de que Adèle no se peine, de que se sorba, coma -o lo que surja- los mocos y, añado, de que no sea capz de cerrar la boca, literalmente hablando. No lo sé, ¿a mi me ponia nerviosa? como que comiera como una gorrinilla, también me ponia nerviosa, pero será manía mia quizás (no: comía como una cochina, es así xD)
    Me pasa un poco como a Miyu, que cuando terminé de verla dije: no me han gustado estas cosas (las que ya he dicho), además que era muy larga para no contarte gran cosa, que las escenas de sexo parezcan algo así un gran manual gráfico sobre sexo lésbico y… algunos detalles más, tampoco es necesario que escriba aquí la bíblia -como si no lo estubiera haciendo, JAJA- pero a medida que ha ido pasando el tiempo, le he ido acumulando más ¿manía? Sus defectos han terminado pesando para mi más que sus virtudes, supongo, y no: no deja de sorprenderme cómo ha conseguido tanto reconocimiento, cuando películas mucho mejores pasan como quien dice inadvertidas.

    • dianastrokes 18 marzo, 2014 / 15:03

      El tema de la comida y demás ya no lo puse porque si no me extendía demasiado pero sí, es una cochina y me ponía de los nervios su moño, su mechón de pelo constantemente en la cara, sus mocos… Es como ¿qué te cuesta peinarte por las mañanas y cerrar la boca mientras comes?
      Estoy de acuerdo en todo lo que dices, solo que a mí ahora (que la tengo muy reciente) me pueden más las partes positivas que las negativas. Cuando pase el tiempo quizás vaya cambiando y sea del revés, no lo sé, pero por ahora mi sensación es de que me ha gustado.
      En fin, me alegra ver que hay gente con una opinión tan parecida a la mía xD
      ¡Gracias por pasarte y comentar!

  3. Paula 22 mayo, 2014 / 12:11

    Sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna… porque mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance.
    Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al encontrarme tamaña basura… Quince minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica. El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos… sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.
    Sin esas largas escenas de sexo la película habría ganado en dignidad y fuerza, precisamente es contraproducente a su causa este excesivo regodeo. En lugar de estas escenas (o de gran parte de ellas) se podría haber aprovechado metraje e incluir, por ejemplo, una escena de ataque homófobo de los que están tan tristemente vigentes en Francia u otros países europeos, eso sí contribuiría a una mayor sensibilización del público y no una escena como la de las tijeras con la que la película cae en el ridículo, se descalifica a sí misma y le da la razón a quienes afirman que es pornografía mostrada sólo con el propósito de excitar. ¿Cuál es la intención si no de regodearse de tal manera? ¿Si no vemos ocho orgasmos no entendemos la pasión entre ambas protagonistas? ¿O la “necesidad” de meter estos quince minutos de sexo salvaje era porque si no nadie aguantaría tres horas soporíferas viendo a una actriz con cara de empanada? Mucho más importante y vital para la trama era la escena suprimida en el montaje final de los padres de Adèle echándola de casa cuando la pillan en la cama con Emma, que en el cómic marca un punto de inflexión importantísimo en la vida de la protagonista y así debería haber sido igualmente en la película para entender mejor su desamparo y su soledad. ¿Por qué se suprimió entonces? ¿Para darle más minutos al sexo? Resulta incomprensible.
    Me pregunto cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: una fantasía pornográfica de un director heterosexual, basándose en un juicio apriorístico de cómo follan dos lesbianas que no es más que su propio deseo puesto en imágenes (y además tiránicamente, en plan “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo). De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el director jamás se habría recreado así en una escena sexual entre ellos y la película no habría sido tan brillante para los críticos. Si la pareja hubiera sido heterosexual y si el sexo, aunque realista, hubiera sido tratado de manera más sutil, de esta película ni se habla. Y mucho menos se la premia. Pero claro, a los críticos heterosexuales les ha gustado mucho y por eso ganó Cannes…
    Por eso, lo que me escama de todo esto (aparte de que me es imposible simpatizar con un señor que ha hecho que sus actrices se sientan poco menos que abusadas…) es que el director ha reducido una historia compleja sobre el amor, la amistad, la intimidad… en una larguísima escena de sexo hecha desde el punto de vista de un observador masculino que reduce a las lesbianas y a las mujeres en general en objetos hipersexualizados cuyas prácticas sexuales deben ser aquellas que despiertan los deseos del público. Como siempre, se reduce a las mujeres (lesbianas o no) a lo mismo. Objetos. Objetos con los que vender, comerciar, excitar… objetos masturbatorios y poco más.
    Esta película no hace ningún favor a la causa homosexual, más bien todo lo contrario.

    Si me extiendo tanto y me expreso con tanta vehemencia es porque quiero que mi punto de vista (que es el de muchas lesbianas también) ayude a entender por qué tanta indignación justificada con esta película, por eso insisto en dar explicaciones de lo que considero que es un enfado lógico (el que también siente la propia autora del cómic) y no una pura histeria “porque sí”.
    Recomiendo encarecidamente la lectura del cómic original para que cualquiera compruebe la diferencia por sí mismo en todo cuanto afirmo: claro que hay sexo, de hecho nadie niega la necesidad de que lo haya, pero está tratado de una manera completamente diferente: con buen gusto, sensibilidad y respeto. Son escenas estéticas y realistas, no tan facilonas, exageradas y burdas como en la película, donde la mirada masculina y casi onanista se delata por sí sola. La autora, Julie Maroh, también expresó su indignación al respecto. Conste, insisto, que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como “arte”. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual.
    Tened por seguro que si Kechiche hubiera dirigido “Brokeback Mountain” o una historia de amor con dos hombres como protagonistas, ni de coña se habría recreado tanto. Es por este cúmulo de circunstancias por el que las lesbianas nos sentimos tan ofendidas: se nos reduce siempre a lo mismo, al mismo papel de objetos destinados a dar placer o morbo a la audiencia… Es curioso que las mayores alabanzas procedan, justamente, de hombres heterosexuales; las mujeres, heteros o lesbianas, la ponen bastante peor y son mucho más críticas. Será quizá porque la cosificación sexual de la mujer es algo tan enquistado en nuestra sociedad, en todos los ámbitos, lo tenemos tan admitido, que ni se permite darle la vuelta cuando alguien lo cuestiona (y entonces, de hacerlo, se nos tacha de histéricas, mojigatas o estrechas de mente, como si confundiéramos “abiertos de mente” con “necesidad de mostrar sexo explícito”) y, como siempre, se visibiliza a las lesbianas sólo para la consecución del placer masculino; se las muestra como objetos sexuales en la pantalla con la hipócrita excusa de que es necesario ver esas escenas pornográficas para entender la vida de la protagonista. Y así, la vida de Adèle se queda reducida a “La vida sexual de Adèle”. Una película fácil, vulgar, pornográfica, con todo lo que podía haber dado de sí (no se dedica apenas atención a la lucha interior de la protagonista, a los conflictos con sus padres y amigas ni la solución a los mismos, no se incide en la necesidad de una mayor visibilización y normalización, etc.)… Creo sinceramente que Kechiche no quiso desarrollar con la misma extensión y profundidad ningún otro tema más que el sexual, disfrazando tal cantidad exagerada de escenas pornográficas bajo tres horas de “cine” y “arte”. El director parece que sólo se dirige a un público específico para que alabe su obra. Podía haber hecho una verdadera maravilla, pero se dejó cegar por el recurso más fácil y explícito. Es verdaderamente una lástima.

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